MIENTE LA SECRETARÍA DE HACIENDA; EL RÉGIMEN FISCAL DE PEMEX SÍ ES CONFISCATORIO
Las declaraciones de la SHCP en las que señala que el esquema fiscal de Pemex no es confiscatorio y que la inversión pública directa en la paraestatal se ha incrementado resultan absurdas y mentirosas. Al respecto, conviene señalar que actualmente las ventas anuales de esta empresa superan el billón de pesos, es decir, que sus ingresos representan el equivalente a 50 años del presupuesto anual de la Universidad Nacional Autónoma de México, por ejemplo. O al presupuesto del Seguro Social durante casi todo un sexenio. De esta manera, en el fondo, el problema que enfrenta la paraestatal tiene su origen en el tratamiento fiscal y presupuestario que se le ha dado a la empresa, mismo que se deriva de las fallas que presenta el sistema hacendario del país. Así, por ejemplo, de acuerdo con datos de Pemex, se observa que del año 2000 a la fecha, mientras que esta empresa ha registrado ventas acumuladas por 6 billones 307 mil millones de pesos, ha entregado ingresos a las arcas nacionales por 5 billones 200 mil millones de pesos, cifra que significa 81% de sus ventas. Contrariamente, si revisamos los recursos presupuestarios que para el mismo periodo se han destinado a la inversión pública directa en Pemex (sin incluir Pidiregas), nos damos cuenta de que estos ascienden aproximadamente a 180 mil millones de pesos, cifra que representa, apenas, 3% de sus ventas totales. Es pertinente señalar que la razón que explica la elevada carga fiscal a la que Pemex es sometida tiene su origen en el sistema tributario mismo que tiene grandes “huecos”, es decir, mantiene la existencia de “regímenes fiscales especiales” que permiten que las grandes empresas prácticamente no paguen impuestos. Para corroborar lo anterior, sólo basta mencionar que mientras que las empresas aportan entre 55 y 60% del ingreso nacional, su contribución al pago del impuesto sobre la renta como porcentaje del PIB ha sido de 2.5% en promedio durante los últimos 7 años. En tanto, la contribución fiscal de los asalariados que generan 25% del ingreso nacional, ha sido en promedio de 2.25%, en ese mismo lapso. Es decir, aunque la contribución de las empresas debería ser al menos del doble de la de los asalariados, en virtud de que contribuyen con el doble a la generación de ingreso, no sucede así gracias a los “regímenes fiscales especiales”. Estos “huecos”, combinados con la deficiente administración tributaria, han obligado a que a Pemex se le tengan que confiscar prácticamente todos sus ingresos para financiar un creciente y desmesurado gasto público corriente, que se ha privilegiado por encima del gasto en infraestructura productiva.