Concluyó Andrés Manuel López Obrador un ejercicio insólito de política a ras de tierra
Concluyó Andrés Manuel López Obrador un ejercicio insólito de política a ras de tierra: entre el 4 de enero de 2007 y el 9 de marzo de 2009, recorrió los dos mil treinta y ocho municipios donde se eligen autoridades conforme al régimen de partidos. Visitará en el último cuatrimestre del año —después de la elección federal de julio— los 418 municipios oaxaqueños que se rigen por usos y costumbres. De ese modo, habrá estado en comunicación directa con millones de ciudadanos a cuyos puntos de residencia llegó en un recorrido que comprende hasta ahora casi ciento cincuenta mil kilómetros.López Obrador protagoniza en esas condiciones el primer caso de un candidato opositor al que se niega el acceso a la Presidencia de la República y se mantiene intensamente activo. Es verdad que durante el año siguiente a la elección de julio de 1988, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas encabezó la organización del Partido de la Revolución Democrática, que culminó el 5 de mayo de 1989. Pero ni antes ni después de esa fecha esa tarea implicó un esfuerzo personal tan concentrado como el que ha desarrollado ahora López Obrador. Es que, a diferencia de Cárdenas, el candidato de la coalición Por el bien de todos denunció como fraudulento el resultado electoral, activó la Convención Nacional Democrática que lo invistió como presidente legítimo (frente a Felipe Calderón, considerado como espurio por la propia Convención) y organizó un movimiento de resistencia civil pacífica.Esta movilización se ha desarrollado a lo largo de más de dos años con diversas modalidades. Como consecuencia de su nombramiento, López Obrador organizó un gabinete con cuyos integrantes se reúne entre lunes y miércoles de cada semana, antes de iniciar los jueves sus giras municipales. En esos días capitalinos, el ex jefe de gobierno del Distrito Federal actuó durante más de un año como principal dirigente de la izquierda partidaria, mientras estuvo actuante el Frente Amplio Progresista, a cuyas vicisitudes me referiré más adelante. En esa circunstancia, López Obrador se reunía también con los legisladores de los partidos que integran el Frente, para coordinar tareas que requieren tramitación parlamentaria. De ese modo fue posible que una de las modalidades de la resistencia civil pacífica, el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, consiguiera abrir una discusión amplia de la reforma energética presentada por el presidente Calderón en abril de 2008 y que, de no mediar esa movilización, hubiera sido aprobada al vapor en aquel mismo mes, y no como al final ocurrió, en octubre siguiente. Una vez concluida la reforma, con resultados que no fueron reconocidos por el propio López Obrador no obstante que significaron una modificación sustantiva del proyecto calderoniano, la movilización se orientó a la defensa de la economía popular. En los meses recientes, a la par que concluía su recorrido por la república, han ido abriéndose en las entidades federativas y en las delegaciones del DF sedes del movimiento donde se ofrece asesoría de diversos géneros a los seguidores de López Obrador, que perseveran en acudir a los mítines que no ha dejado de organizar desde noviembre de 2006, y que muestran estar listos para responder a los llamados de su dirigente.